El Valor de tener valor

Valentía-TiananmenCorría el último cuatrimestre de 2014, hace ya algo menos de 5 años y, con mi colega, amigo y compañero de 1000 proyectos, estuvimos realizando un programa que versaba sobre “conversaciones difíciles” en una entidad bancaria, era una realidad que preocupaba a la alta dirección ya que, si estas se evitaban, el problema, lejos de desaparecer, se acrecentaba.

Un año antes de esto, cinco buenos amigos y colegas, tuvieron que hacer Expedientes de Regulación de Empleo que contemplaban del orden de 1.500 personas y mi pensamiento fue en el sentido del soporte que iban a tener al ser despedidas por esos directivos.

¿La razón de ese soporte?, lo iban a hacer bien, cuidando cada caso, escuchando, ofreciendo soporte, empatizando, sabiendo que cada uno de esos empleados tenía importantes historias detrás, sueños, ilusiones y, en ese momento, miedo y pesadillas sobre lo que podía ocurrir.

En charlas conjuntas que tuvimos, lo que veía era auténtica preocupación por empatizar con esas personas, por ayudarles en su desvinculación, y eso significaba tener mucho valor.

El mismo valor del que carecieron los directivos de un fabricante de automóviles que decidió comunicar a sus trabajadores que estaban despedidos, a través de la anulación de su tarjeta de acceso al recinto con lo que, en el momento de incorporarse a su puesto de trabajo descubrieron que, sencillamente, ya no contaban con ellos.

Una despedida nunca es fácil y debo confesar que nunca me acostumbraré a hacerlo, siempre he tenido un nudo en el estómago, y siempre ha supuesto un aprendizaje de la grandeza del ser humano.

Creí que esta época había concluido y he descubierto que nada más lejos de la realidad, se están realizando desvinculaciones por WhatsApp, por correo electrónico, … y la pregunta me sale sola, ¿qué calidad directiva y humana puede tener un jefe capaz de emplear semejante artimaña?

Obviamente esta actitud jamás la tendrá un líder si nos acogemos a la definición de alguien con capacidad de influencia sobre las personas a quien tiene el privilegio de servir, esta actitud solo puede provenir de alguien que no tiene entre sus valores el valor y que verá reflejado en su propio futuro ese presente descorazonador.

La verdadera calidad del liderazgo se ve en momentos complejos como los expuestos cuando, el Valor es, precisamente, tener valor.

Acerca de koakura

Mi pasión coincide con mi profesión, el desarrollo de Personas y Equipos, a través de herramientas diversas como el Coaching, ya sea Ejecutivo, de Vida o de Equipos, la Dinamización de Equipos, la Formación experiencial o cualquier otra. Inicié mi carrera profesional en 1986 y, desde entonces, he ocupado todo tipo de posiciones en el ámbito empresarial, desde promotor hasta miembro del Comité de Dirección, Gerente y Socio en una Consultora de ámbito internacional, aunque me defino como una persona que acompaña a otras en su tránsito allá donde quieran ir, ya sea de forma individual o en Equipo. Estoy convencido del potencial infinito del ser humano, así que en cada intervención percibo crecimiento y el impacto que este causa en el entorno; y si el potencial del ser humano es infinito, cuando son varias las personas que se unen con un fin común, el horizonte es aún más esperanzador, ya que el potencial se multiplica exponencialmente.
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