Armonía entre dar y recibir, la 3ª ley sistémica

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Fotos: Jordi Vilá

La 3ª ley sistémica nos habla de la relación de equilibrio que debe existir entre el dar y el recibir, no es cierto que no espere nada de la relación en la que estoy, sea del tipo que sea, profesional o personal, de un modo consciente o inconsciente, espero ver correspondidos mis esfuerzos, mi entrega, mi lealtad, … y si esto no se produce, la relación se rompe.

Y también es necesario saber pedir, y es que los otros no son adivinos, del mismo modo que debo saber dar cuando alguien me lo pide, no es un toma y daca, es una relación de reciprocidad en la que no se generan deudas.

¿A quién encomendamos el trabajo?, a aquél que sabemos que va a responder y, no obstante, cuando hace una petición, no siempre es correspondida, y menos en estos últimos años, con lo cual, se produce un efecto de frustración y desencanto por injusticia: “siempre me cargan con el trabajo y nunca me dan aquello que es legítimamente mío

Y entonces es cuando las personas llegan a, máximo nivel de desencanto y la relación se rompe, y entonces nos cargamos con todos los colaboradores mediocres y dejamos que los mejores se vayan, la 3ª ley sistémica se ha visto alterada, la armonía se rompe.

En aquella relación de amistad en la que alguien no hace más que pedir y nunca tiene la disposición para dar, ocurre algo parecido, se llega al hastío, al hartazgo, y la relación se enfría, llega el distanciamiento y con él la muerte de la relación.

¿Cuántas veces habré vivido lo expuesto?, diría que por cientos de veces, y la relación siempre acaba en ruptura, quizás por una mala gestión de las expectativas, o incluso de peticiones que nunca se hicieron, precisamente por evitar el conflicto y, sí, se evitó, y ello contribuyó al final.

Cierto, hay relaciones en que la petición está de más, porque siempre es del uno al otro con reciprocidad total, no se trata de un balance contable, pero sí se trata de sentirme parte importante del otro y, por ello, ver atendidas mis peticiones que también podrían ser implícitas, sin generar deudas emocionales de ningún tipo.

La 3ª ley Sistémica nos habla de eso, de un clima relacional sano y sostenible en el que la generosidad es la moneda de cambio.

¿Cómo está la 3ª ley en mi relación profesional?

Acerca de koakura

Mi pasión coincide con mi profesión, el desarrollo de Personas y Equipos, a través de herramientas diversas como el Coaching, ya sea Ejecutivo, de Vida o de Equipos, la Dinamización de Equipos, la Formación experiencial o cualquier otra. Inicié mi carrera profesional en 1986 y, desde entonces, he ocupado todo tipo de posiciones en el ámbito empresarial, desde promotor hasta miembro del Comité de Dirección, Gerente y Socio en una Consultora de ámbito internacional, aunque me defino como una persona que acompaña a otras en su tránsito allá donde quieran ir, ya sea de forma individual o en Equipo. Estoy convencido del potencial infinito del ser humano, así que en cada intervención percibo crecimiento y el impacto que este causa en el entorno; y si el potencial del ser humano es infinito, cuando son varias las personas que se unen con un fin común, el horizonte es aún más esperanzador, ya que el potencial se multiplica exponencialmente.
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