Tengo elección

Mirada al infinito

Fotos: Jordi Vilá

Nos decía Viktor Frankl (1946) en su maravillosa obra Un hombre en busca de sentido la libertad íntima nunca se pierde”, y ahí es dónde nos habla de elección, de la elección más íntima, la que da sentido a la Vida.

Son muchas las veces que me he oído decir “no tenía elección”, ¿a quién pretendo engañar?, siempre tengo elección, otra cosa es si estoy dispuesto a pagar el precio por esa libertad interior, si estoy preparado para ello.

La verdad es que cada vez me cuestiono menos si tengo o no elección, he llegado a la conclusión de que siempre la tengo, así que ya no me fustigo con ello, más bien me responsabilizo de cada una de las elecciones que tomo, hablo menos con plurales y sin disociaciones, antes tan habituales.

¿De qué hablo ahora?, básicamente de lo mismo, antaño me era habitual el decir, “es que eso no podemos hacerlo”, en una clara posición de elusión de la responsabilidad, como cuando empleo la segunda persona hablando de cosas que me conciernen, como si no fueran conmigo sino con mi interlocutor.

Vuelvo a la pregunta inicial, ¿a quién pretendo engañar?, porque no puedo hacerme trampas al solitario, bien, sí puedo, pero es bastante absurdo intentar engañarme a mí mismo, entre otras cosas porque el beneficio de tal hecho es inexistente.

Debo recordar que cualquier elección implica renuncia, a veces permanente, a veces temporal, si voy a la derecha, no voy a la izquierda, si subo, renuncio de momento a bajar, eso es incuestionable.

La Vida en general, y la mía en particular, es una continua toma de decisiones, unas más agradables y otras menos, algunas sencillas y otras complejas, y todas ellas decisiones, de las que tomamos por miles a lo largo del día.

No quiero decir más “no tenía elección”, porque sí la tenía, y esconderme tras la mentira a mí mismo no me hará sentir mejor, ni suavizará el acto que realice.

Una Vida plena implica una responsabilidad plena, por mis actos, por mis pensamientos, por mis elecciones y mis renuncias, no hay peor castigo que vivir como una marioneta, siguiendo el juego que otros marquen.

¿Qué elijo hoy?

Acerca de koakura

Mi pasión coincide con mi profesión, el desarrollo de Personas y Equipos, a través de herramientas diversas como el Coaching, ya sea Ejecutivo, de Vida o de Equipos, la Dinamización de Equipos, la Formación experiencial o cualquier otra. Inicié mi carrera profesional en 1986 y, desde entonces, he ocupado todo tipo de posiciones en el ámbito empresarial, desde promotor hasta miembro del Comité de Dirección, Gerente y Socio en una Consultora de ámbito internacional, aunque me defino como una persona que acompaña a otras en su tránsito allá donde quieran ir, ya sea de forma individual o en Equipo. Estoy convencido del potencial infinito del ser humano, así que en cada intervención percibo crecimiento y el impacto que este causa en el entorno; y si el potencial del ser humano es infinito, cuando son varias las personas que se unen con un fin común, el horizonte es aún más esperanzador, ya que el potencial se multiplica exponencialmente.
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