Límites

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Fotos: Jordi Vilá

Cuando invaden mi territorio, cuando siento que alguien se está excediendo, sea quien sea, no hay más culpable que yo mismo, no he puesto límites al desmán, y eso lo voy a pagar con creces, ¿la buena noticia?, siempre estoy a tiempo de ponerlos, aunque sea complejo, aunque pueda parecer imposible.

Algún jefe que, viendo que no me niego a nada, me sigue sobrecargando, pidiendo cada vez más, y más, y más, hasta que un día me siento completamente desbordado y entonces exploto, no sin antes haberme llenado de estrés y angustia.

Algún colaborador que pide esto, y lo otro, y que solo tiene presentes sus intereses, sin importarles los del equipo, o los de la organización, o los míos propios.

Un hijo que, de repente, comete una tropelía, y yo no llego a explicármelo, “siempre fue tan buen chico/a…”, recuerdo el caso de unos adolescentes que prendieron fuego a una indigente, por poner un ejemplo extremo, y es que nunca supieron dónde estaba el límite.

Estudiantes que van estirando de la cuerda, hasta que un día se rompe, más información, más material, más herramientas, más plazos, sin esa actitud proactiva que demuestra su propia responsabilidad en el propio aprendizaje.

Una pareja que cada vez pide más de la relación y que, curiosamente, apenas brinda algo a cambio, simplemente estira y estira confiando en que la otra persona le va a seguir el juego.

Amigos que me secuestran en sus deseos, con los que acabo sintiendo la obligación de tal o cual cosa, de nuevo la petición de más, y más y más, sin saber dónde está el límite de mi tolerancia.

Yo mismo, con mis exigencias, con lo que es correcto y lo que no, con mi deseo de una inexistente perfección que solo me llevará al sufrimiento.

¡Ausencia de límites!, ese es el patrón que se repite en todos los casos y que Charles Handy (2005) nos define como “contrato secreto”, y que suele ir parejo con una autoestima lesionada, con temores al rechazo y falta de seguridad.

Hoy es el momento de poner ese límite, que quizás estaba establecido y que no quedó suficientemente claro.

¿Qué ganaré con ello? ¿cómo será mi entorno a partir de ese momento? ¿en qué persona me convertiré?

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Acerca de koakura

Mi pasión coincide con mi profesión, el desarrollo de Personas y Equipos, a través de herramientas diversas como el Coaching, ya sea Ejecutivo, de Vida o de Equipos, la Dinamización de Equipos, la Formación experiencial o cualquier otra. Inicié mi carrera profesional en 1986 y, desde entonces, he ocupado todo tipo de posiciones en el ámbito empresarial, desde promotor hasta miembro del Comité de Dirección, Gerente y Socio en una Consultora de ámbito internacional, aunque me defino como una persona que acompaña a otras en su tránsito allá donde quieran ir, ya sea de forma individual o en Equipo. Estoy convencido del potencial infinito del ser humano, así que en cada intervención percibo crecimiento y el impacto que este causa en el entorno; y si el potencial del ser humano es infinito, cuando son varias las personas que se unen con un fin común, el horizonte es aún más esperanzador, ya que el potencial se multiplica exponencialmente.
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3 respuestas a Límites

  1. Camilo José Perdomo Ramírez dijo:

    Hola Jordi: Que importante es el diálogo y una racional y abierta conversación en ese camino a conseguir unos límites claros. De esta manera aportamos mucho a esa Llibertad que es tan importante para todos , y mas aún , rebosada de valores.
    Por el inmenso placer de compartir,
    Camilo José Perdomo Ramírez.
    Colombia.

  2. Eva dijo:

    Cualquiera que eduque a un niño sabe la importancia de los límites , tenerlos claros les facilita saber en que marco juegan y nosotros podemos darles, irónicamente, más Libertad para actuar bajo su propio criterio al saber hasta donde pueden llegar. Es como jugar a las cartas, es necesario tener la reglas claras, es necesario definir los límites. No tienen que ser muchos ni expuestos con agresividad o a la defensiva, si no pocos y claros, trasmitidos de forma coherente, para que el otro los entienda.

    • koakura dijo:

      Hola Eva,
      Niños entre algodones que resultan auténticos tiranos, fruto de la inexistencia de unos límites que, como bien dices, no necesitan ser ni muchos ni a través del terror.
      Gracias por tu aportación al post, un abrazo y feliz día.

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