Tóxicos en el colectivo

Parásito

Fotos: Clkr y Neu Paddy para Pixabay

No en todos los colectivos existen elementos tóxicos, pero sí que todos ellos tienen el riesgo potencial de acogerlos y, como parásitos, cuando encuentran alguien que los acoge, se instalan como aquel huésped que no hará más que dilapidar recursos, especialmente emocionales.

Los detectarás por su tendencia a la rumorología y a tener la creencia de que siempre ellos lo harían mejor, así como a ser catalizadores de la destrucción y obstructores de la construcción.

Son como la gripe española de 1918, contaminando cuanto encuentran a su paso aunque, afortunadamente, los equipos bien consolidados actúan cual si fueran el sistema inmunológico humano, expulsando sin grandes miramientos a su agresor, aunque antes sin duda habrán causado heridas que pueden tardar en restañar.

Es curioso constatar cómo actúa el equipo ante estos elementos, primero con cierta condescendencia, después expulsándolos con la máxima contundencia, conocedores del mal que pueden llegar a provocar y el detrimento que causa en el rendimiento personal y colectivo.

Su mal no es tan solo económico, que también sin duda alguna, contamina especialmente el ecosistema, algo así como un cambio climático que corrompe todos los recodos a los que es capaz de llegar, siendo la emocionalidad del colectivo lo que resulta especialmente dañado.

Recuerdo un caso en el que, con una compañera, facilitábamos un equipo del sector sanitario y, desde el inicio, dos personas con estas características intentaban dinamitar las jornadas hasta que el colectivo, harto ya de su actitud, las expulsó literalmente del sistema pidiéndoles que se fueran, algo que fue aplaudido por todos los asistentes.

La vacuna ante estos parásitos suele ser una creación robusta del sistema, asentada en valores que resulten sólidos y con una visión ilusionante para la inmensa mayoría a la que ayudará, sin duda alguna y como factor de prevención, la creación de espacios para la reflexión colectiva que procure el engrasado de relaciones y procesos.

¿Cuántos parásitos existen en tu sistema?

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Acerca de koakura

Mi pasión coincide con mi profesión, el desarrollo de Personas y Equipos, a través de herramientas diversas como el Coaching, ya sea Ejecutivo, de Vida o de Equipos, la Dinamización de Equipos, la Formación experiencial o cualquier otra. Inicié mi carrera profesional en 1986 y, desde entonces, he ocupado todo tipo de posiciones en el ámbito empresarial, desde promotor hasta miembro del Comité de Dirección, Gerente y Socio en una Consultora de ámbito internacional, aunque me defino como una persona que acompaña a otras en su tránsito allá donde quieran ir, ya sea de forma individual o en Equipo. Estoy convencido del potencial infinito del ser humano, así que en cada intervención percibo crecimiento y el impacto que este causa en el entorno; y si el potencial del ser humano es infinito, cuando son varias las personas que se unen con un fin común, el horizonte es aún más esperanzador, ya que el potencial se multiplica exponencialmente.
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