El día que me invistieron de gurú

Gurú Christine_Lagarde_World_Economic_Forum_2013Un buen día, designado por una importante escuela de negocios, acudí a un cliente con el que, todo sea dicho, me sentí desde el primer momento como pez en el agua, acogido e investido de cierta autoridad, y ahí es dónde empecé a darme cuenta de que no es oro todo lo que reluce.

Lo dijo Krishnamurtri (1993), no se crean todo lo que oyen, cuestiónenlo todo, incluso lo que yo mismo les estoy diciendo. Si no eran exactamente estas palabras, eran otras muy parecidas.

El encuentro se produjo en una sala de juntas y estaríamos en ella del orden de unas 6 personas por parte de la empresa, profesionales de primer nivel por otro lado y yo mismo en representación del contenedor del saber.

La conversación fue muy fluida, con temas de desarrollo personal en los cuales me desenvuelvo con soltura dada la experiencia acumulada, ya sabes “vale más el diablo por viejo que por diablo” y ahí fue dónde percibí que dijera lo que dijera, llevaba la etiqueta de gurú por venir de dónde venía o, si quieres, por representar a quien representaba.

Fue en un momento en que había debate y en el que realmente el tema que se desarrollaba era de cierta profundidad aceptando, como siempre, diversos matices. Al pedir mi opinión, manifesté aquello que realmente pensaba y las seis personas pasaron a alinearse de inmediato conmigo, pese a que algunas de ellas habían mantenido posturas radicalmente opuestas.

Francamente, en ese momento entendí la soberbia, entendí como puedo llegar a pensar que estoy en posesión de “La Verdad” y entendí, al fin, porque el mundo va como va y, sobre todo, entendí las palabras de Krishnamurtri.

No creas lo que te digo, ni siquiera esto, cuestiónalo, busca la forma de mejorarlo y, si tienes creada tu propia opinión, contrástala sin dar la del gurú como buena.

La soberbia crea ignorancia y la sumisión, aunque sea intelectual, líderes o gurús con pies de barro.

¿Dónde está el gurú?

Acerca de koakura

Mi pasión coincide con mi profesión, el desarrollo de Personas y Equipos, a través de herramientas diversas como el Coaching, ya sea Ejecutivo, de Vida o de Equipos, la Dinamización de Equipos, la Formación experiencial o cualquier otra. Inicié mi carrera profesional en 1986 y, desde entonces, he ocupado todo tipo de posiciones en el ámbito empresarial, desde promotor hasta miembro del Comité de Dirección, Gerente y Socio en una Consultora de ámbito internacional, aunque me defino como una persona que acompaña a otras en su tránsito allá donde quieran ir, ya sea de forma individual o en Equipo. Estoy convencido del potencial infinito del ser humano, así que en cada intervención percibo crecimiento y el impacto que este causa en el entorno; y si el potencial del ser humano es infinito, cuando son varias las personas que se unen con un fin común, el horizonte es aún más esperanzador, ya que el potencial se multiplica exponencialmente.
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