Disfrutando

Yo subido a una mesa recortada

Foto: Jordi Vilá

La gracia al final está en encontrar un lugar en el mundo para hacer aquello que quiero hacer, siendo retribuido por aquello que me apasiona hacer, siendo quien realmente quiero Ser, fácil de enunciar y difícil de llevar a la práctica, más que nada por los miedos que anidaban en mi interior.

De un tiempo a esta parte, he tenido la suerte de escoger los proyectos en los que participo, proyectos que resultan retadores, apasionantes y en los que considero que hay un intercambio de conocimientos y experiencia.

Ya no vale colaborar a cualquier precio, ya no vale aceptar un proyecto porque está bien pagado, ahora vale trabajar en proyectos que apasionan, percibiendo a cambio la retribución que considero justa.

Esto me ha llevado a realizar proyectos con personas con las que disfruto compartiendo, ya sea una clase o un coaching de equipos, en escuelas o empresas, en la función pública o en la organización privada, me ha llevado a formar parte de equipos en los que la generosidad y la humildad son aspectos que priman sobre cualquier otro salvo, seguramente, disfrutar con lo que hacemos.

Cuando alguien no valora lo que haces, francamente, no vale la pena invertir esfuerzos, es mejor que acuda a un todo a 100 dónde, a buen seguro, encontrará aquél precio que busca, aquella ganga que tanta satisfacción le causó encontrar.

Todo esto se plasma en una forma de intervenir que no tiene nada que ver con lo que antaño consideraba trabajar, hoy por hoy, en los proyectos en los que intervengo, vamos todos a una, algo que nuestros clientes agradecen y aprecian, sabedores de que ponemos nuestra alma en ello.

Atrás quedan épocas más oscuras en las que otras gentes se aprovechaban de tiempos aciagos de los que, sin embargo, saqué grandes aprendizajes.

Cuando al trabajar con un colectivo veo en los ojos de los participantes ese brillo especial, sé que lo estamos consiguiendo, sé que hemos sido capaces de llegar a esa esencia personal y colectiva y eso, amigos míos, eso no tiene precio.

¿Próxima parada?

Acerca de koakura

Mi pasión coincide con mi profesión, el desarrollo de Personas y Equipos, a través de herramientas diversas como el Coaching, ya sea Ejecutivo, de Vida o de Equipos, la Dinamización de Equipos, la Formación experiencial o cualquier otra. Inicié mi carrera profesional en 1986 y, desde entonces, he ocupado todo tipo de posiciones en el ámbito empresarial, desde promotor hasta miembro del Comité de Dirección, Gerente y Socio en una Consultora de ámbito internacional, aunque me defino como una persona que acompaña a otras en su tránsito allá donde quieran ir, ya sea de forma individual o en Equipo. Estoy convencido del potencial infinito del ser humano, así que en cada intervención percibo crecimiento y el impacto que este causa en el entorno; y si el potencial del ser humano es infinito, cuando son varias las personas que se unen con un fin común, el horizonte es aún más esperanzador, ya que el potencial se multiplica exponencialmente.
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