El niño sigue dentro

1er dia de cole (1)La foto que ilustra el presente post es de mediados de los 60’, de ahí el estado de la misma, aunque pueden captarse un montón de detalles que me llevaban a la reflexión.

Fijaros bien en la mano izquierda, con el puño apretado, guardando quién sabe que tesoro para ese primer día de colegio, cara de expectación, no sé si por explorar la realidad de ese día, o pensando en sus sueños e ilusiones, blancos todavía, sin el tamiz de los prejuicios de ahora.

¿Qué fue de ese niño? ¿dónde se cobija?, porque existir, sigue existiendo y, de vez en cuando, siento que asoma al exterior, que posa su mirada inmaculada y traviesa en algo y lo observa con aquella curiosidad nítida que tenían aquellos 5 ó 6 años de vida.

Sí, ese niño sigue en mi, como sigue en ti el que un día meciste en ti y dio en ser quien ahora eres. Llámale y es posible que aparezca, llámale y cuéntale que ocurrió entre él y tu, quizás entonces hayan cosas que se coloquen en su sitio y lleven a la comprensión.

Ahí estaba todo por hacer, todo por descubrir, todo por explorar y, por tanto, pocas cosas habían que fueran buenas o malas, simplemente existían y yo podría decidir si caían de un lado o del otro, siempre influido por la cultura que me acunaba, por ese entorno familiar y social que formaría mi personalidad y criterio.

Me siento cada vez más cerca de ese niño, siento que vuelvo a él cuando soy capaz de dejar a un lado mis prejuicios, tan necesarios y tan dañinos a la vez, vuelvo a él cuando soy capaz de ocuparme tan solo de lo que está ocurriendo ahora, cuando el futuro se ciñe a mañana y por bien poco rato.

Hace unos pocos años, oía sollozar a ese niño y sus lágrimas eran lágrimas de luto por ver que le había anulado, que lo que un día fue su esencia, se escondía tras capas y capas de creencias, de falsas construcciones, de realidades inventadas, y solo entonces, cuando tomé consciencia de ello, su llanto cesó y pasó a tornarse alegría por el reencuentro.

Ese niño existe, ese niño está ahí, tan solo tengo que dejarle Ser y volverá a aparecer, ¿qué tendría ese niño para ti si hoy volviera a surgir?

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Acerca de koakura

Mi pasión coincide con mi profesión, el desarrollo de Personas y Equipos, a través de herramientas diversas como el Coaching, ya sea Ejecutivo, de Vida o de Equipos, la Dinamización de Equipos, la Formación experiencial o cualquier otra. Inicié mi carrera profesional en 1986 y, desde entonces, he ocupado todo tipo de posiciones en el ámbito empresarial, desde promotor hasta miembro del Comité de Dirección, Gerente y Socio en una Consultora de ámbito internacional, aunque me defino como una persona que acompaña a otras en su tránsito allá donde quieran ir, ya sea de forma individual o en Equipo. Estoy convencido del potencial infinito del ser humano, así que en cada intervención percibo crecimiento y el impacto que este causa en el entorno; y si el potencial del ser humano es infinito, cuando son varias las personas que se unen con un fin común, el horizonte es aún más esperanzador, ya que el potencial se multiplica exponencialmente.
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2 respuestas a El niño sigue dentro

  1. Marta Esteve dijo:

    Que bonita la foto, el niño, el que escribe… gracias por compartir y felicidades por no dejar llorar más a ese niño!!

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