David y Goliat

Tiananmen¡Ojo con David!, me han dicho que es chiquito pero matón, escurridizo, vivaracho, listo como el hambre y, particularmente querido por quienes le conocen bien; es especialmente peligroso cuando tiene delante a un Goliat pagado de sí mismo, ególatra, vistiendo a diario el traje del emperador y despreciativo cuando la humildad llama a su puerta.

Su virtud en la batalla desigual es, precisamente, la de quien sabe medir las distancias, jugador de fondo, contrincante incansable que tiene, como libro de cabecera, alguno de Sun Tzu que le permite relativizar en gran modo el significado de la derrota o la victoria, el ahora y el mañana, el blanco y el negro. No será él quien inflija los golpes, bien al contrario, sabrá volver los del contrario en su favor.

Gran error el de Goliat al no considerar a David opositor suficiente, al considerarle demasiado pequeño como para obrar en justicia con él y pretender ponerle bajo su yugo.

Cuan diferente hubiera sido considerarle su aliado, hacer suya su causa y atraerle hacia la propia, confluir intereses, compartir ilusiones, centrarse en aquello que les unía en lugar de aquello que les distanciaba, pero Goliat pensó que no era aquel pequeño David digno tan siquiera de su reconocimiento.

¿Cuántos David y cuantos Goliat hay en cada una de nuestras vidas? ¿a quién menospreciamos y por quienes somos menospreciados?, ¿qué consecuencias tiene eso para nosotros, nuestro entorno y la sociedad en general?

Tendríamos un mundo distinto si nos consideráramos parte de un todo mucho mayor, compañeros de viaje, aliados de vida, en pos de un objetivo que sin dudarlo será, en última instancia, suficientemente parejo como para compartirlo.

Solo dos preguntas pensando en esa relación, en ese proyecto, ¿qué me separa de ti y que te separa de mi? y, a la vez, ¿qué me podría acercar a ti y que te podría acercar a mi?

Acerca de koakura

Mi pasión coincide con mi profesión, el desarrollo de Personas y Equipos, a través de herramientas diversas como el Coaching, ya sea Ejecutivo, de Vida o de Equipos, la Dinamización de Equipos, la Formación experiencial o cualquier otra. Inicié mi carrera profesional en 1986 y, desde entonces, he ocupado todo tipo de posiciones en el ámbito empresarial, desde promotor hasta miembro del Comité de Dirección, Gerente y Socio en una Consultora de ámbito internacional, aunque me defino como una persona que acompaña a otras en su tránsito allá donde quieran ir, ya sea de forma individual o en Equipo. Estoy convencido del potencial infinito del ser humano, así que en cada intervención percibo crecimiento y el impacto que este causa en el entorno; y si el potencial del ser humano es infinito, cuando son varias las personas que se unen con un fin común, el horizonte es aún más esperanzador, ya que el potencial se multiplica exponencialmente.
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Una respuesta a David y Goliat

  1. josepserracots dijo:

    Si mi consciencia no me falla, hace mucho tiempo que no desmerezco a nadie, se que todos tenemos capacidades y experiencias que nos pueden ser muy buenas también tengo claro que no soy ni mejor ni peor que otro, somos distintos.

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