Instalado en la queja

QuejaAquella vez me instalé en la queja y, por tanto, fui incapaz de percibir detalle alguno que no fuera algo que me confirmara lo terrible de mi experiencia. Todo mi foco de atención estaba dirigido a aquello que confirmaba mi creencia, era indiferente que el asado fuera sabroso o el entorno paradisiaco, el trato del camarero había arruinado la cena.

No solo eso, mis quejas continuadas arruinaron también la experiencia de mis compañeros de mesa, hasta tal punto fueron incisivas y reiteradas.

Esto es una anécdota real de mi yo de hace unos años, algo de lo que ahora me sonrío, pensando en la soberbia que anidaba en mi en aquellos momentos y que hoy, afortunadamente, ha alzado el vuelo en busca de otros destinos puesto que ya no la alimento.

Apuesto a que conocéis a alguna persona cuyos comportamientos se acercan a este, o quizás os veis reflejados en él…si es así, tenéis la maravillosa oportunidad de hacer una llamada a la humildad, la comprensión y la empatía.

No entraré en detalle sobre aquella experiencia, o mejor dicho en lo que existía tras aquel comportamiento mío y del camarero, puesto que daría para todo un ensayo.

Con el tiempo me di cuenta de que con ese cierre mental me estaba negando la oportunidad de percibir el resto de la vivencia, los matices, tan ricos todos, que en otras ocasiones he podido disfrutar.

Escollos, tropezones, la vida está plagada de ellos y, si me empeño en centrar ahí mi foco, es posible que mi vida se tiña de blanco y negro, impidiendo la enorme paleta de colores del universo.

¿Qué puedo sacar de esa experiencia que considero negativa? ¿qué aprendizaje tiene para mi?

En aquellos tiempos, vivía encerrado en el victimismo, algo que me era muy cómodo ya que eludía la responsabilidad que me pudiera corresponder. La culpa siempre estaba fuera, y eso me protegía de mi mismo.

Hoy no estoy tan protegido y la verdad es que me siento más libre, ¿qué tendrá el día de hoy para mi? ¿qué maravillas me ocurrirán que hoy veré negras para verlas mañana en toda su diversidad de colores? ¿qué es bueno y qué es malo?

¿Seguimos en la oscuridad o pasamos a la claridad de la luz?

Anuncios

Acerca de koakura

Mi pasión coincide con mi profesión, el desarrollo de Personas y Equipos, a través de herramientas diversas como el Coaching, ya sea Ejecutivo, de Vida o de Equipos, la Dinamización de Equipos, la Formación experiencial o cualquier otra. Inicié mi carrera profesional en 1986 y, desde entonces, he ocupado todo tipo de posiciones en el ámbito empresarial, desde promotor hasta miembro del Comité de Dirección, Gerente y Socio en una Consultora de ámbito internacional, aunque me defino como una persona que acompaña a otras en su tránsito allá donde quieran ir, ya sea de forma individual o en Equipo. Estoy convencido del potencial infinito del ser humano, así que en cada intervención percibo crecimiento y el impacto que este causa en el entorno; y si el potencial del ser humano es infinito, cuando son varias las personas que se unen con un fin común, el horizonte es aún más esperanzador, ya que el potencial se multiplica exponencialmente.
Esta entrada fue publicada en Crecimiento, Crecimiento personal, Emociones, Empresa, Equipos, Sociedad, Trabajo en equipo, Vida y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.