Mi casa, mi vida

Vieja bibliotecaHeredé una casa; por fuera parecía muy grande pero, al entrar en ella, pude ver que los espacios eran tremendamente reducidos, oscuros, lúgubres y llenos de humedades, algo curioso ya que realmente lucía fantástica desde fuera, espaciosa y luminosa, con grandes ventanales.

Entré en ella con cierto miedo, las telarañas se amontonaban en torno a mi y el hedor a podredumbre era irrespirable; no recuerdo quien me acompañaba aunque tengo la certeza de que había alguien que estaba junto a mi, y fue esa persona la que me hizo ver, al palpar la primera pared y notarla hueca, que no era una pared maestra si no un delgado tabique y que por tanto, con una buena maza, podría destruirla y conseguir algo más de espacio.

….Y así lo hice y, aunque costó tiempo, esfuerzo y sacrificio y me hizo sentir incómodo e incluso fuera de lugar, conseguí una estancia algo mayor pero no lo suficiente para la casa que yo había imaginado; tras aquel tabique, apareció otro sensiblemente más grueso pero que desapareció, curiosamente, con mayor facilidad que el primero y dio lugar, ahora sí, a una estancia que me permitió pasar un tiempo con cierta comodidad de espacio aunque sin la luz que siempre deseé.

Daba la impresión de que le había cogido la técnica a la destrucción de tabiques, y así cayeron uno, y otro, y otro, y hasta alguna pared maestra, creencia limitante de que todo se derrumbaría pero que, convenientemente apuntalada, resistió, consiguiendo hacer de aquella casa lúgubre, la casa de mis sueños, llena de luz, aire puro y espacio vital. Soy consciente de que esa casa volverá a quedar pequeña en un tiempo, pero entonces ya sabré como ampliarla, que paredes tirar y que otras estancias construir anexas.

Ese día, conseguí traspasar mis límites, hacerlos más amplios y tener una vida más plena. La vida me vino dada pero, lo que hago con ella, es de mi total responsabilidad, y yo la quiero grande y libre. Tu decides que tabiques tienes que tirar y cómo lo quieres hacer, pero no te conformes, rompe tus límites, amplíalos una vez, y otra, y otra; no es cómodo ni fácil, ni es igual para todos.

Acerca de koakura

Mi pasión coincide con mi profesión, el desarrollo de Personas y Equipos, a través de herramientas diversas como el Coaching, ya sea Ejecutivo, de Vida o de Equipos, la Dinamización de Equipos, la Formación experiencial o cualquier otra. Inicié mi carrera profesional en 1986 y, desde entonces, he ocupado todo tipo de posiciones en el ámbito empresarial, desde promotor hasta miembro del Comité de Dirección, Gerente y Socio en una Consultora de ámbito internacional, aunque me defino como una persona que acompaña a otras en su tránsito allá donde quieran ir, ya sea de forma individual o en Equipo. Estoy convencido del potencial infinito del ser humano, así que en cada intervención percibo crecimiento y el impacto que este causa en el entorno; y si el potencial del ser humano es infinito, cuando son varias las personas que se unen con un fin común, el horizonte es aún más esperanzador, ya que el potencial se multiplica exponencialmente.
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3 respuestas a Mi casa, mi vida

  1. Marta Esteve dijo:

    supongo que lo difícil es atreverse a tirar el primer tabique y confiar en que es tan sólo un tabique y no la pared maestra que aguanta toda la estructura, pero… cómo recomer las paredes maestras y los tabiques ? supongo que hace falta mucha luz, por lo tanto vamos a empezar por abrir ventanas y si no es suficiente poner alguna bombilla más!!
    Personas como tú con sus grandes focos nos sirven para iluminar esas casas a menudo oscuras que todos heredamos..

    Gracias

    • koakura dijo:

      Hola Marta,

      Todos contamos con potentes focos, los que salen de nuestro interior, aunque para que brillen tenemos que dejar que lo hagan, atrevernos a dejarlas brillar, entonces es cuando aparece la serenidad, como la que está apareciendo en ti, ¿o no?

      Gracias por tu aportación y gracias por dejarte brillar por fin.

      Un abrazo gordo y feliz noche

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