Dónde todos piensan igual nadie piensa demasiado

Caminos separadosPor vez primera empiezan a oírse palabras de desacuerdo allá dónde todo había sido armonía y consenso. Cosas que se daban por sentadas, empiezan a cuestionarse y lo que era seguro y sólido, parece que haya dejado de serlo, ¿qué es lo que está ocurriendo?

Aquel equipo había estado trabajando duro en torno a sus relaciones, a su forma de trabajar, pero no únicamente en lo referido a procesos, sino también en lo  concerniente a sentimientos, emociones, a reacciones incluso fisiológicas ante tales estímulos.

Reinaba un cierto desconcierto por este cambio de rumbo, parecía incluso que se había producido un retroceso en la marcha del colectivo, ¿retroceso?, nada más lejos de la realidad, bien al contrario, sus componentes eran capaces ahora de manifestar su desacuerdo, de mostrar sus dudas respecto a tal o cuál tema, incluso su ignorancia manifiesta, cuando antes hubieran sido incapaces de todo ello ya que significaría mostrarse vulnerables.

El comportamiento humano en el seno de un colectivo precisa de elevadas dosis de confianza para poder mostrarse auténtico, que es justamente lo que estaba ocurriendo en aquél y que tenía a algunos de sus componentes un tanto preocupados.

Dice el dicho que la confianza no se compra ni se alquila, se gana en el día a día y se pierde en el instante y, por tanto, necesita del tiempo justo, ni un día más ni un día menos, es como un buen guiso al que hay que darle el golpe justo de cocción para que resulte apetitoso.

No temamos por todas aquellas expresiones en un equipo que muestran la madurez de sus miembros, la confianza entre ellos, la capacidad de debatir, incluso de forma vehemente y enconada cualquiera de los temas comunes que les ocupen, todo ello es síntoma de buena salud, de avance, de fortaleza.

Cuando en un equipo todo el mundo piensa igual es que nadie piensa demasiado, así que mejor que se produzcan discrepancias que enriquezcan y creen diversidad.

¿Cómo gestionamos el debate para que suponga una forma de crecimiento?

Acerca de koakura

Mi pasión coincide con mi profesión, el desarrollo de Personas y Equipos, a través de herramientas diversas como el Coaching, ya sea Ejecutivo, de Vida o de Equipos, la Dinamización de Equipos, la Formación experiencial o cualquier otra. Inicié mi carrera profesional en 1986 y, desde entonces, he ocupado todo tipo de posiciones en el ámbito empresarial, desde promotor hasta miembro del Comité de Dirección, Gerente y Socio en una Consultora de ámbito internacional, aunque me defino como una persona que acompaña a otras en su tránsito allá donde quieran ir, ya sea de forma individual o en Equipo. Estoy convencido del potencial infinito del ser humano, así que en cada intervención percibo crecimiento y el impacto que este causa en el entorno; y si el potencial del ser humano es infinito, cuando son varias las personas que se unen con un fin común, el horizonte es aún más esperanzador, ya que el potencial se multiplica exponencialmente.
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