Vivir siguiendo unos valores

etica-y-moralRecuerdo aquel momento álgido de mi vida, aquel momento en que el universo entero pareció pararse y ponerse a mi entera disposición, aquel momento en el que, en fin, me pareció estar alineado con el mundo, en un estado de plenitud que me trascendía a mi mismo y me hacía formar parte de un todo. Las sensaciones podían ir de la euforia a la placidez, de la ensoñación a una actividad frenética, fruto todo ello de sentirme pleno.

Habitualmente, eso no se produce porque hayamos conseguido tal o cual objetivo, aunque también puede ser esa la causa, si no porque se produce la más compleja de las alineaciones posibles: aquella que permite que estemos viviendo nuestros valores en su máxima expresión.

Podemos ver personas viviendo bajo mínimos, que viven en ese estado de plenitud, junto a personas que, habiendo conseguido cuanto se habían propuesto, siguen sintiéndose vacías y con una vida sin sentido.

La RAE, en su primera acepción de valor nos dice: Grado de utilidad o aptitud de las cosas, para satisfacer las necesidades o proporcionar bienestar o deleite, pero me gustaría proponeros otra definición más acorde a este estado: Elementos de la vida personal u organizacional que suponen nuestras palancas de actuación.

En el momento en que una persona o colectivo está viviendo de acuerdo con esos valores, no existen los imposibles, desde ahí, todo es realizable, y es que ello supone una carga vital difícil de igualar por nada; son aquellos momentos en los que nos vemos a nosotros mismos o a nuestro equipo dotados de unas destrezas y habilidades que nos permitirán aquello que nos hayamos propuesto.

Por el contrario, cuando esos valores están siendo pisoteados, cuando vivimos de forma incoherente con ellos, el estado anímico se torna irascible, nuestro tono es bajo y la visión se torna estrecha y pobre.

En muchas ocasiones, una visión a corto plazo nos llevará a mirar hacia otro lado en lugar de tenerlos como brújula mientras, visiones a más largo plazo, nos indican un camino que, pese a ser quizás más tortuoso, nos garantiza tenerlos como nuestro norte Vital, con unos réditos que superan, y en mucho, la primera de las opciones.

Ir hacia ese momento álgido, tuyo o de tu equipo, explorar qué es lo que había en ese espacio y en ese momento, identificar cuáles eran los valores que se encontraban ahí y tenerlos como mapa, ayudará a poder definir un sentido de la vida personal o del colectivo.

¿Buscamos juntos esos valores?

Acerca de koakura

Mi pasión coincide con mi profesión, el desarrollo de Personas y Equipos, a través de herramientas diversas como el Coaching, ya sea Ejecutivo, de Vida o de Equipos, la Dinamización de Equipos, la Formación experiencial o cualquier otra. Inicié mi carrera profesional en 1986 y, desde entonces, he ocupado todo tipo de posiciones en el ámbito empresarial, desde promotor hasta miembro del Comité de Dirección, Gerente y Socio en una Consultora de ámbito internacional, aunque me defino como una persona que acompaña a otras en su tránsito allá donde quieran ir, ya sea de forma individual o en Equipo. Estoy convencido del potencial infinito del ser humano, así que en cada intervención percibo crecimiento y el impacto que este causa en el entorno; y si el potencial del ser humano es infinito, cuando son varias las personas que se unen con un fin común, el horizonte es aún más esperanzador, ya que el potencial se multiplica exponencialmente.
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2 respuestas a Vivir siguiendo unos valores

  1. Yo lo que os puedo decir es que cuando he tenido éxito profesional y felicidad en mi vida familiar, mi satisfacción era también por el modo en que lo conseguía, modo acorde a unos valores de esfuerzo y mérito, lealtad, bondad y justicia con todos.

    Ud. y yo podríamos mentir a medio mundo (o al menos intentarlo), pero no nos podemos mentir a nosotros mismos (sólo de pensar en intentarlo siento que sería la cosa más estúpida que intenté en mi vida).

    Cuando mi situación profesional ha sido mala, “creo recordar” que siempre coincidía con una época de infelicidad en la vida familiar, confieso que por desesperación más que otra cosa, he cedido en alguno de estos valores, pero no recuerdo que consiguiera nada, aparte de sentirme todavía más desgraciado, te conviertes en tu propio Judas, te lo mereces por idiota.
    Hoy y desde hace ya mucho tiempo, no es que me refugie en mis valores, es que no me puedo imaginar que yo fuera yo, si olvidara o interpretara de forma laxa estos valores que ayudaron a formar mi personalidad.

    Disculparme que diga “creo recordar” en lugar de “recuerdo”, pero ya maduré lo bastante, no es mi merito, es la edad… como para aprender a dejar atrás el lastre, mi memoria se queda solo con lo aprendido, no tanto con las situaciones.

    Saludos a todos.
    mariano.fernandez@b4gs.es

    • koakura dijo:

      Hola Mariano,

      Muchas gracias por compartir en este espacio tu experiencia. Eso es plenitud, ni más ni menos, y que bella es la vida cuando es vivida de ese modo.

      Un abrazo fuerte y feliz noche

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