¿Normal?

AndamioVer a un grupo de asiáticos fotografiando la Casa Vicens, obra singular de Gaudí, me hizo pensar en un viaje que hice a Shanghai hace algún tiempo y las sorpresas que una cultura diferente causó en mi. Las mujeres con paraguas en un día reluciente para que el sol no tostara su piel, obras en edificios que no paraban por la noche, casa de comidas con unas condiciones Higiénicas que aquí estarían prohibidas, andamios de bambú junto a andamios metálicos, coexistiendo en armonía, …

Esto me llevó a pensar en el valor de la normalidad, la tan mencionada, valorada y reverenciada normalidad y, automáticamente, la pregunta ¿normalidad para quién, normalidad respecto a qué? y ahí aparecía de nuevo el criterio subjetivo como medida de valor.

En un país tan avanzado en algunas cosas como USA, el espacio vital para una persona es considerablemente más amplio que para un latino, en Menorca, en cualquiera de sus pueblos, es normal sacar las sillas a la calle y compartir veladas con amigos y vecinos, algo difícil de ver en otras latitudes.

¿Qué nos lleva a pensar que nuestro criterio es la normalidad y el de nuestro vecino la anormalidad?.

Todos estamos inmersos en determinadas tribus, con nuestros usos y costumbres y, en una palabra, con nuestra cultura, ni mejor ni peor que la de los demás, simplemente asentada sobre unos valores diferentes, implicando el uso de lo nuestro o de los otros, algo que ya enuncia Tajfel (1972) en su obra “la categorización social”.

Llegados a este punto, Cuidado con la “normalidad”, no es más que un criterio estadístico, una convención de un grupo que la adopta por un bien común según sus circunstancias. En la comunidad de los moteros custom, la chaqueta de cuero y un determinado tipo de casco será la normalidad, algo que chocará en otros colectivos también aficionados a las motos.

Antes de considerar normalidad o anormalidad, cuestionémonos su validez objetiva, eso nos ayudará a conocer, respetar y amar la diversidad como fuente de crecimiento.

¿Normal, raro o depende?

Acerca de koakura

Mi pasión coincide con mi profesión, el desarrollo de Personas y Equipos, a través de herramientas diversas como el Coaching, ya sea Ejecutivo, de Vida o de Equipos, la Dinamización de Equipos, la Formación experiencial o cualquier otra. Inicié mi carrera profesional en 1986 y, desde entonces, he ocupado todo tipo de posiciones en el ámbito empresarial, desde promotor hasta miembro del Comité de Dirección, Gerente y Socio en una Consultora de ámbito internacional, aunque me defino como una persona que acompaña a otras en su tránsito allá donde quieran ir, ya sea de forma individual o en Equipo. Estoy convencido del potencial infinito del ser humano, así que en cada intervención percibo crecimiento y el impacto que este causa en el entorno; y si el potencial del ser humano es infinito, cuando son varias las personas que se unen con un fin común, el horizonte es aún más esperanzador, ya que el potencial se multiplica exponencialmente.
Esta entrada fue publicada en Crecimiento personal, Empresa, Equipos, Liderazgo, Nuevo paradigma, Sociedad, Valores y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .