Coraza a la emoción

caricatura-de-hombre-escondidoTenía una charla con un ejecutivo al que considero un referente en su ámbito de actuación, respetado por el colectivo en el que está, gestor y técnico a partes iguales, con un equipo numeroso a su cargo, el cual le respeta y le da la autoridad que necesita ya que, el poder, le ha sido conferido por la organización en forma descendente.

Metidos ya en el contexto, empezamos a hablar de emociones, de la interacción con otras personas, de profundizar con ellas… y ahí es donde manifiesta que tiene un importante bloqueo y es incapaz de poder dejarse ir en entornos que no sean protegidos y de la máxima confianza.

Creo que podríamos hablar de miedo a mostrar la vulnerabilidad, al rechazo, a salir de su zona de confort, a ser considerado friqui… y eso es mucho más habitual de lo que pensamos, o al menos lo es inicialmente ya que, tras haber trabajado con un montón de colectivos, veo que esa es una característica común en, por lo menos, la mitad de las personas, ocupen la posición que ocupen y en el colectivo en que la ocupen.

Es impactante ver como hay una seguridad aplastante cuando hablamos de los temas que conocemos, o cuando somos formados en áreas técnicas pero, por el contrario, cuando de emociones se trata, se produce el bloqueo y nuestras puertas se cierran a cal y canto, impidiendo salir a una parte de nosotros que nos permitiría crecer y expresarnos con mayor libertad.

En el caso de esta persona, he asistido como público a algunas de sus presentaciones, le he visto gestionar situaciones de crisis con la serenidad adecuada, defender, incluso con vehemencia, posturas arriesgadas y otras muchas actuaciones que definen a una persona sólida y robusta hasta que, como mencionaba antes, entran en juego terrenos desconocidos como son las emociones, en cuyo caso, se puede percibir como se hace pequeño o se parapeta ante una coraza defensiva.

La reflexión me ha venido por la toma de conciencia, esta vez de forma muy clara, de un problema que deberíamos solucionar. Somos seres racionales, cierto, pero también somos seres emocionales y parece que nos coarta mostrar esa emocionalidad, apareciendo entonces con una armadura, como el caballero de la armadura oxidada (Fisher, 1989).

¿Te sientes con fuerza para dar el salto a mostrar tu emoción?

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Acerca de koakura

Mi pasión coincide con mi profesión, el desarrollo de Personas y Equipos, a través de herramientas diversas como el Coaching, ya sea Ejecutivo, de Vida o de Equipos, la Dinamización de Equipos, la Formación experiencial o cualquier otra. Inicié mi carrera profesional en 1986 y, desde entonces, he ocupado todo tipo de posiciones en el ámbito empresarial, desde promotor hasta miembro del Comité de Dirección, Gerente y Socio en una Consultora de ámbito internacional, aunque me defino como una persona que acompaña a otras en su tránsito allá donde quieran ir, ya sea de forma individual o en Equipo. Estoy convencido del potencial infinito del ser humano, así que en cada intervención percibo crecimiento y el impacto que este causa en el entorno; y si el potencial del ser humano es infinito, cuando son varias las personas que se unen con un fin común, el horizonte es aún más esperanzador, ya que el potencial se multiplica exponencialmente.
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2 respuestas a Coraza a la emoción

  1. Gema Nolla dijo:

    Hola Jordi, es cierto lo que comentas, creo que un buen ejecutivo debe contar, a partes iguales, tanto con su componente profesional como con su componente humano-emocional, y es ello lo que le permitirá desempeñar bien su actuación, ya sea en ambitos conocidos y “protegidos”, cómo tu dices, cómo en aquellos ámbitos desconocidos, donde todo el mundo es más vulnerable. De no ser así, simplemente es un buen profesional que desarrolla bien su trabajo, y que va ganando confianza con el tiempo, en un trabajo que domina y conoce muy bien. Pero, que sucede cuando hace un cambio de compañia? Cuantas veces se ha visto que el resultado no es el esperado? Saludos

    • koakura dijo:

      Muy buenas Gema y bienvenida,

      Ciertamente, de eso se trata, el problema es que personas que son realmente brillantes técnicamente, se colocan una especie de coraza emocional para evitar mostrar esa parte de ellos mismos que creen les hace vulnerables.

      Al final se trata de reconocernos como seres holísticos, en los que la razón y la emoción van de la mano.

      Un abrazo fuerte

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