Si no te interesa no preguntes

desdenHace algunos años tuve un jefe de los de (literalmente), por mis cojones, como uno de los mayores exponentes de sus razonamientos. El tiempo fue pasando y, poco a poco, como un lento goteo, todas las personas, directivos, técnicos e incluso administrativos, fueron desfilando por la puerta, los más por voluntad propia y algunos por contrariar la voz del amo pero, en cualquier caso, la organización se vació de talento de mercado, quedando apenas una muestra de lo que en su día fue.

No hace muchos días, leía la declaración de concurso de acreedores, algo que no nos debería extrañar en estos tiempos pero que, la verdad, me hizo reflexionar y es que, cuando uno comparte un proyecto vital, las cosas se pueden torcer pero se mantiene el mito del inicio, el orgullo de pertenencia y la lucha. Algo pasó ahí que lo impidió y me llegó un recuerdo que, aunque lejano, está grabado en mi memoria.

Un buen día, el personaje en cuestión, me llamó. Es igual el lugar en el organigrama que ocupáramos uno y otro ya que, la reflexión que quiero hacer, no conoce de estatus y sí, por el contrario, de autenticidad y emoción.

El día en que se produjo esa llamada, había sido muy complicado, lleno de problemas que iba resolviendo con mayor o menor fortuna, aunque debo reconocer que uno de ellos con la filosofía de trabajo, me impactó especialmente. Justo en ese momento llamó él preguntándome ¿Cómo estás?, y ahí es donde cometí el error de exponerle mi estado emocional, mis problemas, mis sensaciones y, en una palabra, mi sentir, explayándome durante cerca de una hora.

La verdad es que me sentí bien al poder desahogarme, pero cual sería mi sorpresa cuando, al cabo de un mes, poco más o menos, me recriminaba que le hubiera hecho perder una hora de su precioso tiempo con aspectos que no le importaban lo más mínimo.

Aquí es donde está el aprendizaje: nunca debo hacer una pregunta a un colaborador si la respuesta que me vaya a dar no me interesa, debo desterrar el ser políticamente correcto y ser yo mismo, preguntar como está alguien implica preocuparte por él, por su estado, de forma honesta y sincera, de lo contrario, mejor no hacerlo.

Pasó muy poco tiempo hasta mi salida ya que esos comportamientos se contraponían directamente con mis valores. Hoy no pregunto a nadie como está si no me interesa realmente su estado, disfruto con lo que hago y mi nivel de estrés se ha reducido notablemente.

¿Qué cambios se producirían en las organizaciones si la pregunta “cómo estás” o similar, saliera realmente desde el interés y no desde la cortesía?

Acerca de koakura

Mi pasión coincide con mi profesión, el desarrollo de Personas y Equipos, a través de herramientas diversas como el Coaching, ya sea Ejecutivo, de Vida o de Equipos, la Dinamización de Equipos, la Formación experiencial o cualquier otra. Inicié mi carrera profesional en 1986 y, desde entonces, he ocupado todo tipo de posiciones en el ámbito empresarial, desde promotor hasta miembro del Comité de Dirección, Gerente y Socio en una Consultora de ámbito internacional, aunque me defino como una persona que acompaña a otras en su tránsito allá donde quieran ir, ya sea de forma individual o en Equipo. Estoy convencido del potencial infinito del ser humano, así que en cada intervención percibo crecimiento y el impacto que este causa en el entorno; y si el potencial del ser humano es infinito, cuando son varias las personas que se unen con un fin común, el horizonte es aún más esperanzador, ya que el potencial se multiplica exponencialmente.
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3 respuestas a Si no te interesa no preguntes

  1. Magnifico post.
    En realidad, yo extraigo dos mensajes del mismo que con tu permiso te expongo.
    Por un lado , lo innecesaria que es hoy en día la “hipocresía” tanto a nivel personal como profesional, efectivamente, si no te importa la persona que tienes delante realmente, ¿porqué hacer “el papel” ?.
    Y por otro lado, quizás el mensaje más importante, ¡¡ qué diferentes podrían ser las relaciones profesionales y la consecución de los objetivos “comunes” si se humanizaran un poco más ¡¡
    Lo difícil que es conseguir un grado más o menos alto de motivación en un colaborador, compañero, etc… y lo fácil que es desmotivarlo en 1 segundo.
    Gracias por el post.
    un saludo
    Rafael
    @rafalgrol
    http://marketingventasparatodos.wordpress.com

    • koakura dijo:

      Muy buenas tardes Rafael,

      Desde luego, has captado de maravilla los mensajes implícitos en el post y, tu último comentario, me hace pensar en una regla de la confianza, aquella que nos dice que es como una cuenta bancaria en la que, por cada reintegro, hay que hacer siete imposiciones.

      Por otro lado, estoy convencido que el futuro de las organizaciones está en humanizarlas, en dar sentido al sentir de las personas, en crecer todos juntos.

      Muchas gracias por tus comentarios y por seguir estas reflexiones. Un fuerte abrazo y feliz tarde de sábado

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