Asamblea en la carpintería

Es muy posible que conozcáis este cuento. El trabajo realizado con un grupo hace unas semanas me hizo pensar en él y compartirlo, pese a que a algunos de vosotros, os resulte familiar.

En una carpintería de un pequeño pueblo, hubo una extraña asamblea, las herramientas se reunieron para solucionar sus diferencias.

El martillo fue el primero en ejercer la presidencia, pero la asamblea le notificó que debía renunciar. ¿Cuál es la causa? Hacía demasiado ruido, y se pasaba el tiempo golpeando. El martillo reconoció su culpa, pero pidió que fuera expulsado el tornillo ya que había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo.


El tornillo aceptó su retiro, pero a su vez pidió la expulsión de la lija, ya que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás.


La lija estuvo de acuerdo, con la condición de que fuera expulsado el metro, pues se pasaba el tiempo midiendo a los demás, como si él fuera perfecto.


En ese momento, entró el carpintero, se puso su delantal e inició su trabajo, utilizando alternativamente el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Al final, el trozo de madera se había convertido en un precioso tablero de ajedrez.


Cuando la carpintería quedó sola otra vez, la asamblea reanudó la deliberación. Dijo el serrucho: “Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestras flaquezas y concentrémonos en nuestras virtudes”. La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba solidez, la lija limaba asperezas y el metro era preciso y exacto. Se sintieron como un equipo capaz de producir preciosos elementos, y sus diferencias pasaron a segundo plano.

Nos pasamos la vida buscando aquello que nos separa cuando, con un mínimo esfuerzo, podemos encontrar aquello que nos une, aunque no podemos olvidar que, en ocasiones, hay relaciones que conviene podar, relaciones que devienen tóxicas y que ya fueron objeto de un post anterior.

Como carpintero de tu carpintería, ¿qué podrías hacer para que los elementos del Equipo se dieran cuenta de que las aspectos que unen, son más poderosos que los que separan?

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Acerca de koakura

Mi pasión coincide con mi profesión, el desarrollo de Personas y Equipos, a través de herramientas diversas como el Coaching, ya sea Ejecutivo, de Vida o de Equipos, la Dinamización de Equipos, la Formación experiencial o cualquier otra. Inicié mi carrera profesional en 1986 y, desde entonces, he ocupado todo tipo de posiciones en el ámbito empresarial, desde promotor hasta miembro del Comité de Dirección, Gerente y Socio en una Consultora de ámbito internacional, aunque me defino como una persona que acompaña a otras en su tránsito allá donde quieran ir, ya sea de forma individual o en Equipo. Estoy convencido del potencial infinito del ser humano, así que en cada intervención percibo crecimiento y el impacto que este causa en el entorno; y si el potencial del ser humano es infinito, cuando son varias las personas que se unen con un fin común, el horizonte es aún más esperanzador, ya que el potencial se multiplica exponencialmente.
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