¿Café para todos?

Casi me atrevería a asegurar que no hay trato tan injusto como tratar igual a personas diferentes; casi sería lo mismo que, si me permitís el símil culinario, pretender que todos los arroces son una paella o, llegado el caso, que todas las paellas son valencianas y tienen el mismo sabor.

Nuevamente aparece la maravillosa palabra y, con ella, toda su paleta de colores: Diversidad, con todas las connotaciones que de ella se derivan.

Podría parecer, a la vista del título de este post, que es a la política donde va dirigido y, creerme, nada más lejos de la realidad, aunque es bien cierto que también nos podría valer para ella.

Nos oímos decir en multitud de ocasiones que queremos ser tratados como este o como aquel pero, a la que nos aquilatan a todos por igual, indudablemente se están creando importantes rupturas; ¿por qué les voy a dar a todos dulce si sé que hay una persona intolerante a él?, ¿por qué así trato a todo el mundo por igual?

Ocurre lo mismo en la educación, ya sea en la escuela, la universidad o el propio hogar, donde vemos que la auténtica educación de Calidad (con mayúsculas), ajusta el trato a cada una de las personas a las que acompaña en su crecimiento el educador, tutor o padre (léase como género neutro, no pretendo masculinizar nada).

Vemos familias con más de un hijo, dónde pese a acudir las criaturas a los mismos centros y vivir en las mismas casas, son tratados de forma diferente, modelando el mensaje y su estilo a las características, competencias, habilidades y perfiles emocionales de cada cual.

Si queremos que un Equipo profesional, deportivo o de cualquier otra índole, a fin de cuentas, un colectivo, obtenga la mejor versión de sí mismo, debemos tener en cuenta esa diversidad, esa diferenciación en el trato. Algunas de las explicaciones, las podríamos encontrar en algunos de los arquetipos de personalidad de Jung, o en los perfiles de Insights (colores), Eneagrama, etc.

Así pues, nuestra potencia para el Equipo, como líderes, vendrá de la identificación de las necesidades de cada miembro de nuestro Equipo y, de alguna manera, de negarnos a servir el mismo café para todos.

¿Sigues pensando que a todo el mundo le gusta el café con azucar?

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Acerca de koakura

Mi pasión coincide con mi profesión, el desarrollo de Personas y Equipos, a través de herramientas diversas como el Coaching, ya sea Ejecutivo, de Vida o de Equipos, la Dinamización de Equipos, la Formación experiencial o cualquier otra. Inicié mi carrera profesional en 1986 y, desde entonces, he ocupado todo tipo de posiciones en el ámbito empresarial, desde promotor hasta miembro del Comité de Dirección, Gerente y Socio en una Consultora de ámbito internacional, aunque me defino como una persona que acompaña a otras en su tránsito allá donde quieran ir, ya sea de forma individual o en Equipo. Estoy convencido del potencial infinito del ser humano, así que en cada intervención percibo crecimiento y el impacto que este causa en el entorno; y si el potencial del ser humano es infinito, cuando son varias las personas que se unen con un fin común, el horizonte es aún más esperanzador, ya que el potencial se multiplica exponencialmente.
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3 respuestas a ¿Café para todos?

  1. moinelo dijo:

    Creo que está mal planteado. La idea me gusta y hasta cierto punto estoy de acuerdo, pero encuentro algunos fallos en la argumentación. Por ejemplo, en el caso del azúcar no se trata de imponer un criterio como poner azúcar en el café, como de dar libertad para que cada uno escoja si quiere o no hacerlo. Por tanto, la igualdad consiste en tratar a todos igual en el sentido de dar a todos la misma oportunidad para escoger. Imponer un criterio es lo equivocado, ya sea para tratar a todos por igual, o ya sea de forma diferenciada bajo un criterio decidido unilaterlamente.

    En definitiva, la gracia del mando no autoritario, de un mando que basa su autoridad es la legitimidad consentida y admitida por el equipo, consistirá en administrar de forma justa el tratamiento de cada componente del equipo, contando incluso con la opinión del propio grupo de personas que lo forman. En definitiva, creo que este tema tiene más miga, y es uno de los problemas que tenemos en España, la falta de cultura de trabajo en equipo, la falta de líderes con legitimidad, y la falta de una cultura meritocrática que ponga a esos lideres cuya opinión u cuya autoridad haga honor a su nombre, en el sitio de corresponda. En su lugar, se entiendo la autoridad con autoritarismo, con la chulería, con al falta de escrúpulos, con la prepotencia, en definitiva, de los males que llevamos padeciendo en España desde tiempo inmemoriales.

    • koakura dijo:

      Muy buenas tardes Moinelo,

      Ante todo, gracias por tus acertadas apreciaciones y por tu crítica constructiva. El mensaje final, no es más que atender la diversidad existente en un Equipo, gestionando a las personas en función de sus especificidades de todo tipo.

      Parece, y digo parece porque es indudable que estamos yendo hacia un nuevo orden de gestión de personas, que el liderazgo está girando de la prepotencia a la humildad, del mando al servicio, convirtiéndose el líder en el primero de los servidores de su Equipo.

      Gracias de nuevo por tu atenta lectura y por enriquecer el post con tu comentario. Un fuerte abrazo

      Jordi

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