Podando relaciones tóxicas

Las relaciones pueden empezar bien, mal o todo lo contrario, sin que exista un patrón definido para ello, ya sea a nivel personal, profesional, asociativo, etc.; todo tenemos un perfil que acepta mejor un tipo de personas y peor otras pero, con el tiempo y las experiencias, lo que empezaron siendo prejuicios, se van convirtiendo en certidumbres, ya sea confirmando impresiones iniciales o, por el contrario, desmontándolas, sea para bien o para mal.

Somos como un árbol en el que podríamos considerar que cada relación es una rama, unas fuertes, otras más débiles, pero ramas al fin y, como los árboles, hay algunas que devienen nocivas y convendría podar de inmediato, algo que en ocasiones demoramos en exceso permitiendo que ralenticen nuestro crecimiento o nos causen unos daños que podrían llegar a ser irreparables.

Hablo de relaciones tóxicas, de relaciones que, lejos de aportarnos, nos van minando por dentro, y ahí caben todo tipo de relaciones.

Podemos identificarlas cuando, al estar con esa otra persona o personas, o simplemente pensar en ellas, sentimos que nace en nosotros un sentimiento nocivo, ira, rabia, anulación, ….. nos hacen sentir pequeños o simplemente nos causan una desazón insalubre, lejos de aquella que se siente cuando tenemos ante nosotros un reto y sentimos mariposas en el estómago.

Hemos analizado la relación y sentimos que no nos lleva a ninguna parte pero, por otro lado, hay algo que nos empuja a quedarnos ahí, sin reaccionar. Ocurre con aquel jefe soberbio y prepotente del que no aprendemos nada, de aquel amigo que nos absorbe como si él fuera la única persona en el mundo, aquella pareja maltratadora, ….son muchos los ejemplos y apostaría a que todos tenemos en mente alguna relación de esa tipología ahora mismo, ya sea presente o pasada.

¿Qué es lo que nos impide cortar esa relación?, ahí es donde es importante hacer un profundo trabajo de introspección que nos permita llegar a las raíces del problema para permitirnos, por fin, podarla, extirparla antes de que el daño sea realmente irreparable. Encontraremos miedos muy enraizados, creencias que nos limitan y, al final, muy posiblemente encontremos un niño asustado que teme las consecuencias de sajar la herida, antes de que se vuelva putrefacta.

Cuando cortes esa rama sentirás, inicialmente, la falta de algo que para ti era, aunque molesto, algo que considerabas necesario, pero enseguida notarás una liberación, la de esa cuerda que te ataba a un pasado y un presente que había dejado de tener sentido.

¿Cuántas relaciones tiene hoy que quieres podar?. Está en tus manos hacerlo.

Acerca de koakura

Mi pasión coincide con mi profesión, el desarrollo de Personas y Equipos, a través de herramientas diversas como el Coaching, ya sea Ejecutivo, de Vida o de Equipos, la Dinamización de Equipos, la Formación experiencial o cualquier otra. Inicié mi carrera profesional en 1986 y, desde entonces, he ocupado todo tipo de posiciones en el ámbito empresarial, desde promotor hasta miembro del Comité de Dirección, Gerente y Socio en una Consultora de ámbito internacional, aunque me defino como una persona que acompaña a otras en su tránsito allá donde quieran ir, ya sea de forma individual o en Equipo. Estoy convencido del potencial infinito del ser humano, así que en cada intervención percibo crecimiento y el impacto que este causa en el entorno; y si el potencial del ser humano es infinito, cuando son varias las personas que se unen con un fin común, el horizonte es aún más esperanzador, ya que el potencial se multiplica exponencialmente.
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6 respuestas a Podando relaciones tóxicas

  1. Muchas gracias por tu post, tanto en la vida como en los negocios, se me ocurren màs de dos relaciones que me gustarìa podar, porque no me aportan nada positivo, en realidad se me ocurren màs de cinco…pero en fin, muchas gracias por tu jarro de agua frìa. Aveces no actuo por dejadez y esto es un desastre.
    Claudio Arn

    • koakura dijo:

      Muy buenas noches Claudio,

      Ante todo, gracias por leer el post y por tu comentario. Está en tus manos y sabes que quieres hacerlo así que, tu verás que necesitas para hacerlo.

      Un abrazo fuerte para alguien que es consciente de que el jarro de agua fría puede traer un Vida más plena.

  2. Beti Sapiña dijo:

    Gracias Jordi por movernos de nuevo, y felicidades Marcelo por tu comentario, me sumo a él. Las ramas estarán mejor o peor en función de la savia que corre por el tronco. Si estamos bien con nosotros mismos, nos conocemos, respetamos y autoconfiamos, tendremos savia para curar las ramas, y/o dejarlas caer y seguir su ciclo natural. Un amigo me enseñó que la vida es un continuo decir hola y adiós, unos se van y otros llegan y ahí está la riqueza de la humanidad. Feliz tarde!

    • koakura dijo:

      Muy buenas tardes Beti,

      Gracias por tu comentario con el que también me identifico, igual que con la metáfora, que hago mía. Somos un océano en el que las gotas se combinan, vienen y van, se cierran puertas y se abren ventanas, siguiendo ese ciclo natural.

      Quiero identificar esas relaciones que me ahogan y avivar aquellas que quizás he dejado en barbecho pero que aguantan por su fortaleza.

      Muchas gracias por tu generosidad al enriquecer así este puñado de ideas. Un abrazo grande

  3. Marcelo Puig dijo:

    No creo que cortar sea la solución, ya que en el fondo estás escondiendo el problema. Si bien la analogía con las ramas del árbol suena adecuada al comienzo, discrepo profundamente, ya que las relaciones humanos son a 360 grados y no tienen gravedad. No existe una “rama” que atente contra tu crecimiento, sino mas bien una situación que te hace conocerte a ti mismo y a descubrir la solución dentro de ti. Una vez evolucionado internamente, agradecerás esa oportunidad que te dió el otro por la eternidad. Sin descartar la retroalimentación que harás en el otro, generando una unión profunda por siempre.

    Al final del dia, como decian los Beatles, everything is love…si miramos la vida desde la perspectiva del amor, no existen los rencores, las venganzas, las relaciones tóxicas…eso solo sucede cuando nuestro ego gobierna nuestra vida y tranforma todo en el ago negativo, ya que el ego es en si egoista (palabras con la misma raiz), fuente de todo sufrimiento y tortura. Vivir en el ego, cortando relaciones por a,b o c, sólo a ser un arbol sin ramas….sin ramas, no hay hojas y sin hojas no hay fotosíntesis, por lo tanto te convertiras en un tronco podrido ya que ni el agua que consumen tus raices será posible procesarla.

    En resumen, dejemos de mirar el mundo, desde la óptica de los que no “hace mal”, cómo si fueramos dueños y centro del mundo….cambiemos el posicionamento…no somos nada y todo relacionamento es lucro…y si algo nos duele o nos afecta, es una oportunidad de oro para revisarnos y modificar ese comportamiento, ya que el problema está dentro de nosotros y no en el otro.

    Abrazos!!! y bienvenido los problemas, ya que son una oportunidad de crecer!!!

    • koakura dijo:

      Muy buenas tardes Marcelo,

      Esta es la riqueza del debate, la discordancia, y es que en modo alguno puedo estar de acuerdo contigo. Cuando ves parejas maltratadas, personas que tienen que trabajar con auténticos psicópatas o convivencia con celos enfermizos, ya sean románticos, afectivos o profesionales, esas relaciones no merecen llamarse tales si no, más bien, ataduras hasta que llega el momento en que la persona está preparada para cortar de raíz, para alejarse, para pasar página.

      Es incuestionable que el crecimiento está en los problemas, ¡que duda cabe!, pero hay determinado tipo de vivencias que sería bueno ahorrarse ya que, lejos de aportar crecimiento, lo que aportan es muerte y dolor sin sentido; en España, murió más de una mujer por semana a manos de sus parejas o exparejas, los casos de bulling en las escuelas, los acosos en algunos puestos de trabajo, …..

      No se trata de ser el centro del mundo, o quizás sí, para determinados aspectos ya que, si no me quiero a mi mismo, difícilmente sabré querer a los otros.

      Un abrazo fuerte y gracias por leer el post y por participar en el debate

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